Un
aminoácido es una molécula orgánica con un grupo amino (-NH2) y un grupo
carboxilo (-COOH). Los aminoácidos más frecuentes y de mayor interés son
aquellos que forman parte de las proteínas. Los aminoácidos son las unidades
químicas o "bloques de construcción" del cuerpo que forman las
proteínas. Las sustancias proteicas construidas gracias a estos 20 aminoácidos
forman los músculos, tendones, órganos, glándulas, las uñas y el pelo. Son
necesarios para todos los procesos físicos que afecta el cuerpo humano, entre
ellos:
·
Crecimiento muscular y
recuperación.
·
Producción de energía.
·
Producción de hormonas.
·
Buen funcionamiento del
sistema nervioso.
Los
aminoácidos se dividen en dos tipos: esenciales y no esenciales.
Los aminoácidos esenciales son aquellos que no
fabrica el cuerpo o lo hace en cantidades muy limitadas y que, por lo tanto,
deben ingerirse a través de los alimentos o de los suplementos.
·
Fenilalanina.- Es importante
en los procesos de aprendizaje, memoria, control de apetito, deseo sexual,
estados de ánimo, recuperación y desarrollo de tejidos, sistema inmunológico y
control del dolor).
·
Metionina.- Interviene en el
buen rendimiento muscular, remover del hígado residuos de procesos metabólicos,
ayudar a reducir las grasas y a evitar el depósito de grasas en arterias y en
el hígado).
·
Histidina.- Es
extremadamente importante en el crecimiento y reparación de tejidos, en la
formación de glóbulos blancos y rojos. También tiene propiedades
antiinflamatorias.
·
Triptófano.- Ayuda a
controlar el normal ciclo de sueño, tiene propiedades antidepresivas,
incrementa los niveles de somatotropina permitiendo ganar masa muscular magra e
incremento de la resistencia.
·
Treonina.- Es un componente
importante del colágeno, esmalte dental y tejidos. También le han encontrado
propiedades antidepresivas. Es un agente lipotrópico, evita la acumulación de
grasas en el hígado.
·
Leucina.- Interviene con la
formación y reparación del tejido muscular.
·
Isoleucina.- Las mismas
propiedades que la Valina, pero también regula el azúcar en la sangre e
interviene en la formación de hemoglobina.
·
Lisina.- Es necesaria para
un buen crecimiento, desarrollo de los huesos, absorción del calcio, formación
de colágeno, encimas, anticuerpos, ayuda en la obtención de energía de las
grasas y en la síntesis de las proteínas.
·
Valina.- Forma parte
integral del tejido muscular, puede ser usado para conseguir energía por los
músculos en ejercitación, posibilita un balance de nitrógeno positivo e
interviene en el metabolismo muscular y en la reparación de tejidos.
Los aminoácidos no esenciales los sintetiza
(fabrica) el propio cuerpo a partir de otros aminoácidos existentes.
·
Alanina.- Interviene en
numerosos procesos bioquímicos del organismo que ocurren durante el ejercicio,
ayudando a mantener el nivel de glucosa.
·
Acido aspártico.- Ayuda a
reducir el nivel de amoníaco en sangre después del ejercicio.
·
Glicina.- Es utilizada por
el hígado para eliminar fenoles (tóxicos) y para formar sales biliares. Es
necesario para el correcto funcionamiento de neurotransmisores y del sistema
nervioso central. Incrementa el nivel de creatina en los músculos y también de
las somatotrofinas; de esta manera es posible beneficiarse con un incremento en
la fuerza y masa muscular.
·
Serina.- Es fundamental en
la formación de algunos neurotransmisores, en la metabolización de las grasas y
para mantener un buen nivel del sistema inmunológico.
·
Asparragina.- Interviene
específicamente en los procesos metabólicos del Sistema Nervioso Central.
·
Acido glutámico.- Tiene gran
importancia en el funcionamiento del Sistema Nervioso Central y actúa como
estimulante del sistema inmunológico.
·
Arginina.- Estimula la
liberación de hormonas del crecimiento. Reduce la grasa corporal, mejor
recuperación y cicatrización de heridas y un mayor incremento de la masa
muscular.
·
Cistina.- Es importante en
la formación de cabello y piel y también es un agente desintoxicante del
amoníaco.
·
Tirosina.- Interviene en
distintos procesos de regulación del apetito, sueño, reducción del stress.
También es un buen antidepresivo y reductor de grasa corporal.
·
Cisteina.- Está implicada en
la desintoxicación, principalmente como antagonista de los radicales libres.
También contribuye a mantener la salud de los cabellos por su elevado contenido
de azufre.
·
Glutamina.-Se detalla más
abajo.
·
Prolina.- Es de fundamental
importancia para un saludable estado de los tejidos de colágeno, piel, tendones
y cartílagos.
Los
ácidos nucleicos son grandes polímeros formados por la repetición de monómeros
denominados nucleótidos, unidos mediante enlaces fosfodiéster. Se forman, así,
largas cadenas; algunas moléculas de ácidos nucleicos llegan a alcanzar tamaños
gigantescos, con millones de nucleótidos encadenados. Los ácidos nucleicos
almacenan la información genética de los organismos vivos y son los
responsables de la transmisión hereditaria. Existen dos tipos básicos, el ADN y
el ARN.
La
secuencia de los ácidos nucleicos es específica y característica de cada ser
vivo. En dicha secuencia radican en último término la individualidad y las
diferencias existentes entre los organismos. Estas cinco bases, combinadas en
toda la gama de secuenciaciones imaginables, con repeticiones y sin ellas, y
sin límite teórico de longitud, dan lugar a una serie infinita de cadenas
distintas posibles. Las cadenas se representan por las iniciales mayúsculas de
cada base en el orden de secuencia característico, como por ejemplo:
AATCAGCTTTACGC.
Lógicamente, tal representación corresponde a una de las hélices; la de la otra
hélice será complementaria teniendo en cuenta los emparejamientos que más
arriba se han indicado (adenina, A, con timina, T, y guanina, G, con citosina,
C, por lo que respecta al ADN. Así, en el ejemplo propuesto, la complementaria
sería: TTAGTCGAAATGCG.
La
composición anteriormente detallada es universal y válida para todos los seres
vivos, desde los virus hasta el hombre, lo que refleja un hecho importante: la
unidad básica de la estructura de la vida sobre la Tierra. En los virus, el
ácido nucleico se sitúa en el interior, protegido por una envoltura proteica o
cápsida. En organismos unicelulares, es decir, que carecen de núcleo o que lo
presentan difuso, sin membrana nuclear, caso de las bacterias, el ADN forma una
única estructura circular que constituye el cromosoma bacteriano.
En
los eucariotas, que ya disponen de núcleo protegido por envoltura propia, como
las plantas y los animales, el ADN se encuentra encerrado en aquél como una
sustancia difusa en la que también hay unas proteínas básicas llamadas histonas:
es lo que se conoce como cromatina.
Antes
de que se produzca la división celular, la cromatina se fragmenta en una serie
de unidades o cromosomas, cuyo número es constante para cada especie. En tales
cromosomas se hallan los genes, conjuntos más o menos grandes de nucleótidos
dispuestos según una secuencia dada que codifican la información precisa para
un determinado carácter biológico.
Si no comemos suficientes
proteínas, los tejidos proteicos menos importantes del cuerpo, como son los
músculos, se descompondrán parcialmente para proporcionar aminoácidos con los
que podamos mantener los órganos y las funciones vitales.
El corazón, los riñones o
los pulmones, así como las enzimas esenciales, aprovecharán esos aminoácidos
procedentes de la descomposición de otros tejidos menos importantes.
En el cuerpo existe un
intercambio constante. Los 10 ó 20 Kg. de músculo de nuestro cuerpo pueden
fácilmente prescindir de 40 gr. de proteínas un día para alcanzar otros fines
más esenciales.
Así,
aunque el cuerpo pierda 40 gr. de proteínas al día , no corremos ningún riesgo
por el simple hecho de no comer proteínas durante un día o dos.
De
hecho, ha habido personas que han ayunado completamente durante muchas semanas
y después se han recuperado tras unas pocas semanas de alimentarse
adecuadamente.
Cuando
esas personas ayunan, pierden mucho más de 40 gr. de proteínas diarias. En
efecto, además de tener que proporcionar aminoácidos para los tejidos más
esenciales, las proteínas de los músculos se descompondrán para suministrar
energía al cuerpo, además de la que esté disponible en los depósitos de grasa.
Por
tanto, si un organismo puede recuperarse unas semanas después de que los
tejidos hayan perdido cantidades tan grandes de proteínas, es evidente que no
nos puede perjudicar el hecho de que no consigamos nuestros 40 gr. diarios de
proteínas de forma regular.
muy buen resumen compañero muy explicito y muy bien estructurado
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